Tengo que reconocer que me he sorprendido de sobremanera hoy tras leer un caso en el que un usuario de una tarjeta de ING Direct que, tras defraudarle 2.000 euros alguien haciendo uso de su tarjeta en comercios físicos (quizá le copiaron la banda magnética), la entidad ha decidido no hacerse cargo del fraude y dejar que todo el peso del fraude quede en manos del usuario. Según ellos, la compra la ha realizado el usuario y les está intentando engañar, pero eso no es así y el usuario se esfuerza en demostrarlo.
Como sabéis, un usuario de una tarjeta de crédito, si establece todas las medidas de salvaguardia necesarias, es decir, si toma todas las precauciones y no actúa con dolo o negligencia, sólo responderá de los primeros 150 euros defraudados, el resto correrá a cargo de la entidad (para eso hacen ellos sus seguros, etcétera).
Las tarjetas de crédito virtuales parecen ser la solución a los fraudes que tantas preocupaciones dan a los clientes que ya no saben cómo protegerse de las mil estrategias que se han inventado para cometer estos delitos propios del siglo XXI.
La tarjeta de crédito virtual es simplemente un número (generalmente de 16 dígitos) emitido por una entidad bancaria o una compañía especializada como Visa o MasterCard. El número se introduce en los formularios de pago o se entrega cuando se hace alguna compra por teléfono.
Al igual que el dinero plástico, tiene sus claves de acceso, pero en este caso se pueden cambiar cada vez que el cliente lo desee. Casi todas son prepago, lo que obliga al cliente a cargarlas cada vez que lo necesite. Si el cliente lo desea puede habilitar la tarjeta de crédito virtual por algunas semanas, aunque casi siempre tiene una vigencia de un año o más.
Las tarjetas de crédito y el verano a veces no se entienden muy bien y pueden llegar a producir una combinación explosiva. Si bien las tarjetas de crédito son la salvación para muchos que salen de vacaciones y no quieren llevar dinero en efectivo por precaución, también son el principal dolor de cabeza cuando se regresa de viaje.
En torno a las tarjetas de crédito giran muchas recomendaciones concernientes a uso para evitar gastos excesivos y a su protección para evitar fraudes durante el período estival. A veces los recordamos pero no les hacemos mucho caso, otras veces sencillamente no los ignoramos y caemos en errores frecuentes como introducir nuestros datos en el ordenador de cualquier otra.
Aquí os refrescaremos la memoria y daremos algunos consejos para que este verano tengamos una buena relación con las tarjetas de crédito:
El robo de tarjetas de crédito de Playstation Network (PSN) es uno de los sucesos de fraude más grave que se ha producido en la historia de internet.
Recordemos que potencialmente se han podido robar y obtener los datos de todos los usuarios de Playstation que alguna vez compraron aunque fuera tan sólo un artículo en Playstation Store, que son millones puesto que no hablamos de juegos completos sino de pequeñas aplicaciones, películas alquiladas, música, etcétera.
Con todo el revuelo que se está produciendo por el robo de números de tarjetas de crédito -entre otros datos- en la red de Playstation Network, y aunque es pronto para aventurar nada, ya hay quien apunta que las consecuencias no irán mucho más allá puesto que los códigos CVV de las tarjetas de crédito no son guardados en los servidores.
Pero, ¿Qué es un código CVV?
Sony acaba de reconocer, finalmente, la intrusión y el robo de datos, entre los que se encontraban tarjetas de crédito, en el que se han visto afectados todos y cada uno de los usuarios de la red Playstation Network (PSN), entre los que se encuentran, por supuesto, usuarios españoles.
Se han dado a conocer varios casos de cargos en distintos establecimientos de la red franceses con tarjetas españolas, por lo que es muy importante, y así ha querido llamar la atención Sony, que todos los usuarios vigilen sus tarjetas de crédito y de débito ante movimientos extraños.
Aquellos felices propietarios de una Playstation 3 no lo están tanto estos días, y es que desde el pasado jueves no pueden conectarse a la red de redes a través de su consola para jugar online.
Al parecer, un ciberataque al núcleo de servidores de Playstation Network, más conocida como PSN, ha podido provocar que datos de tarjetas de crédito hayan quedado a expensas de hackers y crackers.
Por desgracia, no paramos de leer en la prensa noticias en la que nos alertan de los numerosos fraudes que se vienen realizando con tarjetas de crédito en España. En la última (pequeña) operación en Pamplona se intervinieron cincuenta tarjetas blancas (soporte plástico sin serigrafiar y banda magnética), 27 tarjetas clonadas con datos de tarjetas reales en sus bandas magnéticas con serigrafías idénticas a las expedidas por la entidad bancaria correspondiente y material informático con aplicaciones para realizar las clonaciones.
Pero, ¿Cómo podemos evitar estos fraudes?
Los fraudes con las tarjetas de crédito se pueden evitar siempre que el cliente tenga conciencia de que los riesgos que implican hacer cierta operaciones, por ejemplo, en los cibercafés, o de sacar dar sus datos a desconocidos que se hacen pasar por entidades bancarias. Tened siempre en cuenta que si tu entidad os va a ofrecer un nuevo producto no es necesario que os pida los datos, porque ellos ya deberían tener toda esa información a mano.
Otras de las opciones es contratar un seguro para tarjetas de crédito. Algunas tarjetas ya vienen con esta cobertura pero existen otras empresas que ofrecen servicios adicionales para proteger al cliente de todos los fraudes.
Pero si ya fuimos víctimas de un fraude o estafa con nuestra tarjeta de crédito qué debemos hacer:
Entre los fraudes más comunes que se cometen con las tarjetas debemos mencionar los que se hacen a través de los cajeros automáticos:
* El ladrón consigue ver el número que el cliente teclea y lo utiliza una vez que le roba la tarjeta de débito.
* Los delincuentes llegan a veces a manipular el cajero automático colocando dispositivos en la ranura de la máquina que logra captar la información de la tarjeta de débito.