Una tarjeta de crédito, no deja de ser en definitiva, un crédito rápido que tiene como ventaja que no nos piden ningún tipo de explicaciones o motivos por los que necesitamos el dinero a disponer a crédito.
Desde luego que no nos pedirán razones en el momento de retirar dinero a crédito del cajero, pero en numerosas ocasiones tampoco al contratarla, por lo que es una forma rápida de obtener un crédito reducido.
Si bien es cierto durante los últimos años las condiciones de concesión de una tarjeta de crédito se están endureciendo, una tarjeta de crédito es una forma de obtener un dinero rápido pero que a cambio tendremos que pagar unos intereses bastante importantes.
Tenemos que saber que cuantas más facilidades nos den para su concesión, mayor será el tipo de interés y menos flexibles serán en el pago y más duros en las reclamaciones.
De esta forma es fácil que para tarjetas que se conceden fácilmente por parte de la entidad que las emite, encontremos tipos de interés superiores al 2% mensual, lo que supone más de un 24% anual utilizando un tipo de interés simple y sin entrar en demasiados cálculos financieros.
El abuso de este tipo de tarjetas es realmente perjudicial y no hay que utilizarlas para pagar otras deudas. Antes de llegar a este extremo, renegociemos la primera deuda, porque es como realmente conseguiremos mejorar nuestra situación financiera.