A moneda única, tarjeta única. Eso es lo que deben de pensar los mandamases de la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, que desde hace tiempo vienen solicitando una tarjeta que se convierta en una alternativa a los dos sistemas dominantes: Visa y MasterCard.
Este “sueño” está más cerca de hacerse realidad: ya está en marcha un proyecto llamado Monnet que reúne a una veintena de grupos financieros para acuñar otra moneda única… pero en plástico.
La caída del efectivo frente a las tarjetas de débito y crédito es una realidad. Cada vez son más los europeos que abonan sus transacciones con dinero de plástico, hasta el punto de que algunos socios comunitarios se están planteando modificar su sistema económico para que todo, absolutamente todo, se pague con tarjeta (por ejemplo, Suecia). Así, puesto que los europeos compartimos billetes y monedas, ¿por qué no compartir tarjetas, puesto que les damos más uso?
El grupo de entidades que integran este proyecto se han reunido para analizar la viabilidad económica y fáctica del mismo. Se pretende definir el marketing, características del producto, infraestructura tecnológica y modelo de negocio.
Los resultados se conocerán el próximo enero, y si todo va según lo previsto, el proyecto Monnet podría ver la luz y empezar a operar en 2012.
En función de los resultados del análisis económico que se lleva adelante, se definirá si sólo se pondrán en el mercado productos de débito, o también se desarrollará tarjetas de pago fin de mes y tarjetas de crédito aplazado.
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