Una tarjeta de crédito para vivir bien, pero sin consumir demasiado. Para comprar como ciudadanos dignos, pero sin caer en los “excesos” del capitalismo. Es el último invento de Hugo Chávez, que acaba de presentar una tarjeta de crédito para promover el “consumo necesario” en los supermercados estatales.
La idea de llamarla “tarjeta del buen vivir” no es del dictador venezolano, sino de su amigo Evo Morales, que siempre tiene en la boca el código del buen vivir de los indígenas. Y el objetivo no es otro que “Vivir con decoro y dignidad. Vamos a quitarnos de la cabeza el veneno del capitalismo de querer ser millonario. Seamos honrados y felices”, dice Hugo Chávez.
Un día antes de las elecciones parlamentarias, Chávez ha entregado las primeras “tarjetas del buen vivir” (que allí llaman “cédulas“). Los destinatarios han sido empleados del Estado, que se beneficiarán de créditos de consumo para comprar electrodomésticos y alimentos.
“Estas tarjetas son liberadoras, porque los pobres que viven al ras con ras de su salario no les dan préstamos. Con esto los estamos liberando, les damos hasta tres veces su salario”, asegura Hugo Chávez.
De momento, esta tarjeta de crédito sólo se podrá utilizar en la red de supermercados Bicentenario, una “cadena” formada por antiguos supermercados expropiados y tranformados en la red de Comercios Socialistas (Comerso).
Cada tarjeta contará con un crédito de entre 1.000 bolívares (230 dólares) y 3.000 bolívares (700 dólares), y tendrá un tipo de interés de 15% a 24 meses, un tipo bastante alto en función de nuestros parámetros pero moderado si se tiene en cuenta que la inflación en Venezuela asciende al 26%.