Me consta que muchos usuarios de tarjeta están interesados en la fórmula prepago: te ofrece toda la comodidad de no llevar efectivo y, al mismo tiempo, te da la tranquilidad de no pasarte de la raya gastando.
Mastercard ofrece varias tarjetas prepago, cuyo límite de uso viene determinado por la carga de dinero que tú mismo quieras ingresar.
La gran ventaja de este producto es que el propio cliente decide cuánto dinero va a poner y, una vez agotado ese límite, la tarjeta puede ser recargada o no. Es decir, existen Tarjetas prepago MasterCard que son recargables y otras que son de un solo uso. Y en ningún caso, están conectadas de ninguna forma con una cuenta bancaria.
Esta opción es muy apetecible para padres que no quieren que sus hijos pierdan dinero en efectivo, pero no quieren arriesgarse a que las compras irresponsables esquilmen el saldo de su cuenta: el usuario puede dar una tarjeta (con un solo uso limitado por la carga de dinero realizada) a personas que, por un motivo u otro, a priori no quieren/pueden acceder a una tarjeta convencional (por ejemplo, menores de edad). Así, también funcionan como “tarjetas regalo”, cuando no sabemos con qué obsequiar a un homenajeado y tampoco queremos “obligarle” a que compre en determinado centro comercial con la tarjeta exclusiva de éste.
Igualmente las Tarjetas prepago MasterCard son una solución excelente para quienes utilizan Internet para hacer sus compras y tienen ciertos reparos a la hora de facilitar el número de su tarjeta de crédito; con las tarjetas prepago, el límite de uso viene determinado por el saldo disponible en la tarjeta. Algo especialmente útil en caso de robo, pérdida o extravío de la Tarjeta.
[...] moda del prepago tiene un culpable: Internet. Los usuarios valoran el hecho de poder pagar con una tarjeta que les [...]