Tarjetas de crédito virtuales, el ‘plástico’ invisible | Quierocredito.com

Tarjetas de crédito virtuales, el ‘plástico’ invisible



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31 de Octubre de 2009
Publicado por Cursor en tarjetas de crédito, tarjetas de débito

Las tarjetas de crédito virtuales son una alternativa realista para mejorar la seguridad y la discrecionalidad en el uso de los medios financieros de los bancos y de las entidades de ahorro. Las tarjetas de crédito virtuales representan una oferta muy demandada a los bancos por sus especiales características antifraude, y, sobre todo, por la demanda creciente de los servicios online.

Las tarjetas virtuales no tiene una entidad física, no se pueden tocar. Consisten en un apenas número que concede el banco, bajo el que se realizan las operaciones propias de una tarjeta de crédito o de débito. Con ellas, se pueden hacer, sin ninguna restricción, por ejemplo, compras por Internet o pagos por teléfono. 

Las tarjetas de crédito virtuales son siempre de prepago de forma que se debe cargar, en todos los casos, dinero desde una cuenta corriente, la apertura de la cuenta en la entidad financiera es imprescindible.

Estas tarjetas tienen una limitación de fondos disponibles y una duración de vida determinada, después de su tiempo de validez, quedan anulados los servicios habilitados para la tarjeta de crédito virtual y su uso.

Esta característica resulta una ventaja añadida, por cuanto puede garantizar el empleo de unos fondos para una operación financiera prefijada, quedando libre la cuenta de cargos y de usos incorrectos indeseables posteriores.

Otra de las ventajas de las tarjetas de crédito virtuales es que se puede cambiar las claves de acceso en todas y cada una de las operaciones, aumentando la seguridad contra cualquier manipulación o revelación de datos sensibles. Además, puede descargarse el saldo  existente en una cuenta corriente asociada para el control de fondos.

Los gastos de emisión de estas tarjetas virtuales varían de unas entidades a otras. Algunos bancos ofrecen esta posibilidad sólo a clientes privilegiados o dentro de las bonificaciones de algunos programas de tarjetas de plástico. En cualquier caso, cuando existen gastos por su uso, están muy por debajo de los de las tarjetas de crédito que podemos tocar.