Los bancos online se abren paso en el mercado español desde hace algunos años con paso decidido, pero con el lastre de competir en un espacio en el que el uso y la tasa de conexión a Internet figuran entre las más bajas de la Unión Europea, cuando precisamente La Red es la razón de ser del propio negocio. Pero hay más. Los bancos avanzan en Internet pero los recursos técnicos que ponen a disposición de los usuarios dejan mucho que desear.
Para el cliente, algunos de los principales inconvenientes de la banca online española son los derivados del uso de las tarjetas de crédito. Las solicitudes de altas para el dinero de plástico y los cambios de clave, por ejemplo, han de realizarse en persona y, en el mejor de los casos, por teléfono o mediante notificación postal. Son servicios y procesos lentos y físicos que pueden llegar a tardar hasta cuarenta días en completarse. Una realidad que rompe con las ventajas de la deslocalización que ofrece Internet en otros muchos ámbitos económicos.
La solicitud de una tarjeta online se vuelve más absurda cuando algunos bancos gravan las gestiones en oficinas físicas con comisiones elevadas para favorecer los trámites en La Red, al tiempo que no los ofrecen debidamente fuera de ellas. Es el caso de la pescadilla que se muerde la cola. Así no es de extrañar, que muchos usuarios se acerquen sólo a este tipo de banca por la posibilidad de las consultas remotas, los beneficios de sus créditos y los de sus programas de fidelización.
Los sistemas de seguridad online de los bancos y cajas de ahorro son en España una garantía para los usuarios, según diferentes estudios e informes recientes. Sin embargo, los accesos a las cuentas y a las tarjetas de crédito vinculadas se han de hacer en muchas ocasiones sin la posibilidad de que se puedan ser elegidas por los usuarios. Esta situación, sin duda, complica la memorización de los dígitos y resta seguridad a todo el sistema.
Los bancos que peor gestionan los procesos online asociados a las tarjetas de crédito son los que mantienen la mayor parte de su negocio todavía a través de oficinas físicas. Un estudio de la cadena Eroski señaló recientemente que Bancaja, Banco Popular, Caixa Catalunya, Deutsche Bank, Caja Madrid y La Caixa son los que salen peor parados. LLama la atención el caso de ING Direct que con una fuerte presencia en Internet, que tampoco alcanza el aprobado.