Las noticias nos indican que en momentos de crisis como el actual, las actividades delictivas principalmente con tarjetas de crédito florecen como los caracoles después de la lluvia.
Tras un periodo de “seguridad” en el que disminuyó el número de fraudes y clonaciones de tarjetas, en momentos como el actual parece de nuevo, que las medidas de seguridad no están funcionando.
Dispositivos en los cajeros para acceder al pin de la tarjeta y la clonación de la banda mágnética, son algunas de las práctica que vuelven a estar en la palestra en momentos como el actual.
Por este motivo es conveniente recordar algunas pautas de seguridad a tener en cuenta si no queremos tener más de un susto con nuestras tarjetas de crédito.
Ante cualquier sospecha de clonación es mejor proceder a la cancelación de la tarjeta y solicitar una nueva completamente diferente.
Una vez que la tarjeta ha sido cancelada por nuestra parte cualquier operación que se cargue en ella será responsabilidad directa del emisor de la tarjeta.
Asímismo los consejos habituales de seguridad siempre vigentes y siempre necesarios de firmar la tarjeta nada más recibirla y exigir a los comercios la solicitud del documento de identificación al pagar.
No llevar el número secreto apuntado ni almacenado en el teléfono móvil.
Evitar extraer efectivo de cajeros desplazados, cajeros en centros comerciales o situados en lugares de poco tránsito.
No usarla en establecimientos no conocidos.
Nunca introducir el número secreto en Internet ya que ninguna transacción requiere de esta información y las tarjetas tienen unas claves específicas para esta operativa.
En España muchas entidades se han adherido a la tecnología EMV que lleva un chip que hace prácticamente imposible la clonación de la tarjeta.
Las tarjetas de Caja Madrid y algunas otras cajas de ahorros ya la tienen incorporada y los servicios jurídicos de las entidades han informado que la inversión ha merecido la pena ya que se reduce considerablemente el fraude.