Pensábamos que íbamos a tener unos meses de julio y agosto tranquilos y relajados pero la actualidad nos indica que no será así.
La reforma laboral es una realidad en la que el diálogo social parece estar en serios problemas. El stock de viviendas crece y crece sin dar la posibilidad al mercado de recuperarse y las pymes cierran sus negocios todos los días por la morosidad de los ayuntamientos quienes a su vez, nos indican que no tienen fondos.
Lo mejor que podemos hacer en este momento es pensar que efectivamente, las cosas no parecen mejorar mucho pero algo podremos hacer para que nuestra situación no empeore.
Liquidar nuestras deudas o al menos las más pesadas en términos de gastos, comisiones e interés es la mejor opción que podemos tomar.
Entre las deudas con más peso están las tarjetas de crédito, la cancelación de todas las tarjetas a excepción de una que mantengamos guardada y para cualquier eventualidad es una acción necesaria en este momento.
Evitar el retraso en los pagos pagando a tiempo las cuotas con el fin de que los intereses y las comisiones no supongan un incremento de deuda y suprimir, en la medida de lo posible, la adquisición de deudas nuevas.
Invertir en nuevos negocios, autoempleo o proyectos de creación de una actividad que complemente nuestros ingresos puede ser una buena medida en este momento.
Reducir el consumo a lo estrictamente necesario y pagar en efectivo pueden ayudarnos a controlar el gasto y no incurrir en nuevas deudas.
Precaución y ahorro, en especial con las tarjetas de crédito que, por sus especiales circunstancias tienen la tendencia de hacernos olvidar que lo que gastemos tendremos que pagarlo.