Llega el verano y el uso de las tarjetas de crédito se dispara, es una de las épocas más vulnerables para este medio de pago ya que por su utilización masiva se presta a varios tipos de incidencias que pueden resultar muy perjudiciales para los clientes.
Una de las áreas más desconocidas de las tarjetas de crédito es la operativa y derechos de los clientes a la hora de reclamar operaciones que no han sido realizadas por ellos.
Tanto si nos roban la tarjeta y la misma es utilizada, como si se duplica una transacción o se realiza un fraude de banda magnética, existen muchas posibilidades de recuperar el dinero gastado fraudulentamente con nuestra tarjeta.
Muchas personas pierden dichos importes por el desconocimiento existente sobre el procedimiento a seguir en estos casos y lo dan por perdido, lo que es un grave error. Englobemos las incidencias en dos modalidades fundamentales:
1.- Duplicidad de transacciones
2.- Operaciones fraudulentas.
En el primer caso lo primero que tenemos que hacer es solicitar por escrito a la entidad bancaria la retrocesión de la transacción duplicada aportando el justificante de compra o retiro de efectivo, conocido como boleta o ticket.
El banco emisor de nuestra tarjeta comprobará la duplicidad y procederá a devolvernos el importe, después comprobará si la duplicidad ha venido de los procesos de la entidad a la que pertenece el Terminal Punto de Venta (tpv) donde realizamos la compra o el cajero automático donde realizamos la disposición, y remitirá un formulario interno entre entidades al que le adjuntará nuestro justificante de forma que el otro banco abone dicha operación.
Simple, pero ¿qué sucede en los casos de fraude? Aquí el procedimiento es un poco más complejo pero no por eso tenemos que darlo por perdido.
En el caso de robo o pérdida de las tarjetas el primer paso fundamental es ponerse en contacto inmediatamente con nuestro banco y bloquear inmediatamente la tarjeta.
Posteriormente revisaremos los extractos bancarios para saber con exactitud la cantidad robada con la tarjeta. Es imprescindible denunciar el robo para poder recuperar el dinero.
Desde un punto de vista legal las entidades bancarias están comprometidas a devolver todo el dinero, esto es debido a que las tarjetas de crédito tienen un seguro.
Esta es la teoría, pero debemos saber que la celeridad con la que actuemos en caso de robo o pérdida de nuestra tarjeta es determinante, ya que las operaciones que se realicen con anterioridad a la cancelación de la tarjeta, serán de más difícil recuperación.
No obstante las entidades financieras solicitarán a los bancos correspondientes las copias de las boletas, justificantes de compra y grabaciones de los cajeros automáticos a fin de comprobar la autenticidad de la firma y la autenticidad de la persona.
El Código de Buena Conducta de la Banca Europea establece que «la responsabilidad es del titular hasta los 150 primeros euros que se puedan estafar». A partir de ahí, el banco es el responsable del dinero que se utilice de forma fraudulenta por cualquier vía cajero automático, comercios, restaurantes, Internet, etc.
Las entidades –según indica el Banco de España -tienen la obligación de incluir en sus contratos un límite de responsabilidad del cliente, de un máximo de 150 euros.
La otra incidencia con la que podemos encontrarnos es el duplicado de la tarjeta, a través de lectores que suelen estar colocados en la entrada de los cajeros automáticos, en el interior de las oficinas, simulando los dispositivos que se utilizan para la apertura de las puertas.
Para evitar estos fraudes , las entidades financieras y las asociaciones de consumidores aconsejan no revelar nunca el número secreto (pin) de la tarjeta a nadie; evitar la coincidencia de datos de fácil obtención (DNI, fecha de nacimiento…) con el número secreto; comprobar detalladamente los extractos de la cuenta o tener a mano los teléfonos de la entidad para llamar en caso de robo o extravío.
Una vez denunciado el robo o fraude debemos contactar por escrito adjuntando todos los antecedentes y documentos que obren en nuestro poder con el servicio de Atención al Cliente o el Defensor del Cliente de la entidad emisora de la tarjeta y en última instancia, ante el Servicio de Reclamaciones del Banco de España.
Es importante tener en cuenta que la tarjeta es dinero, por lo que debemos extremar las precauciones de uso y custodia a fin de no vernos en situaciones comprometidas, reiteramos que la celeridad con la que cancelemos nuestra tarjeta en caso de pérdida o robo y con la que comprobemos los movimientos que se realizan con nuestras tarjetas es clave a la hora de reclamar un operación.
La vigencia de las reclamaciones establecida por el Banco de España es de un año a contar de la fecha de operación.