15.380 millones de euros es el volumen total de impagos de clientes morosos a entidades financieras.
La crisis actual, esta aumentando considerablemente el número de impagos y cada día hay más clientes con problemas económicos, que rápidamente se convierten en morosos.
Las entidades financieras son conscientes de ello, y han empezado a tomar medidas drásticas antes de que se convierta en un problema mayor.
Para estos clientes, directamente las entidades están cancelando las tarjetas de crédito, o no renovandolas. Puede incluso darse el caso que vayamos a nuestro cajero a retirar importe y no nos devuelva la tarjeta, indicándonos que nuestra entidad a retenido la tarjeta.
En casos de impagos repetidos y endeudamientos mayores, incluso las entidades están congelando las cuentas bancarias, impidiendo a sus clientes realizar ninguna operación hasta que se salde la deuda.
Muchas veces el problema de estos clientes es que intentan apurar el plazo, para saldar la deuda que deben al banco, pero al saldarla vuelven a tener otra deuda, la generada por los intereses de mora que aplican las entidades. Un círculo del que es muy difícil de escapar sin hacer un gran esfuerzo económico.
El uso consciente y prudente de las tarjetas de crédito es un medio de pago muy útil, el problema surge del abuso y el descontrol.
Fuente: Consumer